domingo, 18 de septiembre de 2011

Triciclista.


  En un apartado rincón del universo estaban descansando Liviu y Diego, precisamente en los soportes de las bicis del Foro de Azuqueca de Henares. Diego, que iba con su tabla la había dejado delante suya. Tras varios minutos de estar sentados pasó delante suya 2 mujeres de color con un niño que iba en triciclo. Las mujeres estaban hablando de lo suyo, medio gritando y riéndose a carcajadas. El niño avanzaba lentamente en su triciclo, pero al pasar por delante de Diego, y su respectiva tabla se paró y se le quedó mirando a los ojos.
 Diego se estaba preguntando qué cojones le pasaba al niño, hasta que éste realizó su segundo movimiento, que fue agarrar la tabla de Diego de un lado, mantener la mano 5 segundos sobre ella, eso sí, sin perder el contacto visual con Diego y tras esos largos 5 segundos empujó la tabla y le siguió mirando sin importarle lo más mínimo el destino o paradero de la tabla de skate, pero esta vez hubo algo diferente, en su cara iba apareciendo una arrogante sonrisa ...

  El niño volvió a posar las manos en el manillar del triciclo y se fue tan contento, eso sí, de vez en cuando miraba hacia atrás para comprobar que todo seguía en su sitio.

  Después de que se fuera Diego miró a Liviu, que ya no podía ni con su alma, y le preguntó ''¿Qué cojones acaba de pasar?''
Liviu contestó: ''No sé, pero ese niño es el dios negro.''

Ahí queda eso.

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