Diego se estaba preguntando qué cojones le pasaba al niño, hasta que éste realizó su segundo movimiento, que fue agarrar la tabla de Diego de un lado, mantener la mano 5 segundos sobre ella, eso sí, sin perder el contacto visual con Diego y tras esos largos 5 segundos empujó la tabla y le siguió mirando sin importarle lo más mínimo el destino o paradero de la tabla de skate, pero esta vez hubo algo diferente, en su cara iba apareciendo una arrogante sonrisa ...
El niño volvió a posar las manos en el manillar del triciclo y se fue tan contento, eso sí, de vez en cuando miraba hacia atrás para comprobar que todo seguía en su sitio.
Después de que se fuera Diego miró a Liviu, que ya no podía ni con su alma, y le preguntó ''¿Qué cojones acaba de pasar?''
Liviu contestó: ''No sé, pero ese niño es el dios negro.''
Ahí queda eso.


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